La firma propietaria de La Serenísima reportó un balance semestral en rojo previo a la toma de control por parte de Arcor y Danone. Múltiples agentes del fuero corporativo señalaron que el impacto del mercado interno afectó la facturación de la compañía.
Los ingresos totales alcanzaron los $908.674 millones, registrando un retroceso real del 6,7% en comparación con el mismo período anterior. Diversos integrantes del área financiera indicaron que el desplome en las ventas locales, que cayeron un 10,3%, fue el principal factor que condicionó el margen bruto.
En contraste, el frente exportador creció un 10,5% y representó el 19% del total facturado por la firma alimenticia. Varios operadores del plano económico explicaron que los costos logísticos por $219.568 millones y los gastos comerciales redujeron la rentabilidad antes del cambio directivo.
No obstante, el trimestre abril-junio mostró una recuperación con un superávit neto de $7405 millones que compensó el arranque de año. Múltiples analistas del sector bursátil observan de cerca la integración del grupo dentro de la nueva estructura societaria.
La inyección de US$30 millones anunciada por los nuevos propietarios buscará cancelar compromisos bancarios y estabilizar las operaciones. Distintos referentes del plano institucional estiman que el reordenamiento fortalecerá la distribución en el mercado lácteo.
