La administración porteña implementó severas modificaciones circulatorias dentro del tejido urbano para preparar la traza del transporte eléctrico. Las medidas restringen la detención vehicular e introducen sentidos únicos sobre arterias estratégicas para garantizar el posterior desplazamiento de las unidades matriculadas.
Los cambios incluyen la prohibición absoluta de estacionamiento durante las 24 horas sobre tramos neurálgicos de las avenidas La Plata y Rivadavia. El esquema altera el tránsito habitual al establecer mano única en calles como Quito, Mármol y Pringles, sumado al desvío operativo de líneas de colectivo.
El proyecto de unidades eléctricas cero emisiones busca unir Nueva Pompeya con el Aeroparque mediante un trazado de veinte kilómetros interconectados. La red integrará paradores exclusivos cada quinientos metros, conectando estratégicamente con cinco líneas de subterráneo, estaciones de trenes y los corredores del Metrobus porteño.
Las previsiones técnicas del Ministerio de Infraestructura estiman reducir los tiempos de viaje en un 40% durante las horas de mayor demanda. El servicio incorporará monitoreo inteligente de conducción, cámaras digitales y sensores de colisión frontal en colectivos ecológicos fabricados dentro del territorio nacional.
La reestructuración vial continuará expandiéndose durante los próximos meses con intervenciones sobre avenidas de alta densidad vehicular como Acoyte y Honorio Pueyrredón. La iniciativa pretende mitigar el impacto ambiental disminuyendo la emisión de gases de efecto invernadero y la contaminación sonora en la Capital Federal.
La modernización del esquema urbano representa un salto tecnológico hacia la electromovilidad en el transporte público sobre neumáticos. Los técnicos prometen frecuencias de cuatro minutos en momentos de alto caudal, optimizando la conexión directa entre los principales nodos de transbordo metropolitanos.
