El relevamiento mensual reflejó una merma productiva durante el último período evaluado. La disminución de la actividad fabril consolida un escenario de desaceleración sostenida que afecta al entramado económico nacional e impacta directamente sobre el producto bruto interno.
La caída interanual responde al bajo desempeño acumulado en diversos sectores industriales estratégicos. Las dificultades del mercado interno sumadas al menor flujo de despachos internacionales profundizaron la brecha entre los rubros consolidados y aquellos que muestran severos signos de contracción.
Las ramas automotriz, metalmecánica y de insumos para la construcción encabezaron las pérdidas más pronunciadas. Las menores ventas de maquinaria agrícola y artículos para el hogar aceleraron el deterioro en las plantas de ensamblaje y en la red de proveedores fabriles.
En contraposición, la refinación de combustibles y la elaboración alimenticia amortiguaron parcialmente el desplome general. El desempeño del sector petrolero junto al procesamiento agroindustrial permitieron sostener volúmenes operativos cercanos a máximos históricos, evitando un retroceso aún más drástico en las cifras.
El panorama para los próximos meses mantiene un perfil incierto frente a la falta de señales de reactivación. Los analistas de la fundación advierten que la divergencia entre sectores continuará marcando el pulso de la dinámica industrial en el corto plazo.
