El panorama económico nacional enfrenta tensiones por la aceleración en los costos de consumo masivo durante las últimas semanas. La tendencia de desaceleración general muestra signos de desaceleración fiscal tras el aumento en las naftas y la suba constante registrada en la canasta básica familiar.
Diversos relevamientos elaborados por consultoras privadas señalan que el rubro Alimentos y bebidas registró variaciones cercanas al 3% promedio mensual. Esta dinámica en precios esenciales altera las expectativas del Ministerio de Economía, que buscaba convergencia hacia índices mensuales más bajos para el tramo final del presente año operativo.
La firma Analytica registró una suba de 0,8% en la cuarta semana, llevando su promedio acumulado a 2,8% en alimentos. Por su parte, el informe de LCG marcó un incremento semanal de 1,7% y ubicó la variación mensual en 2,7%, con subas pronunciadas en bebidas e infusiones de hasta 14%.
Las categorías mostraron comportamientos dispares, destacándose alzas de 12,8% en verduras y incrementos más moderados en productos lácteos de 1,6%. Los derivados de carnes aumentaron apenas entre 0,8% y 1%, mientras que el sector de aceites y grasas reportó variaciones del 0,7% en el mismo período analizado.
Con estos números sobre la mesa, la inflación de septiembre rondaría el 2%, superando el 1,7% registrado oficialmente durante agosto. Este resultado intermensual previsto expondría las dificultades operativas del programa oficial para afianzar un sendero descendente en el costo de vida general.
