Una muchacha de diecinueve años quedó bajo custodia policial acusada del brutal crimen de su lactante. El cuerpo de la menor fue hallado por una vecina dentro de un contenedor de residuos en un complejo residencial estadounidense.
El macabro descubrimiento se produjo durante la noche cuando una habitante observó un envoltorio sospechoso. Tras alertar a las autoridades de emergencia médicas, los profesionales constataron de forma inmediata el fallecimiento de la criatura al ingresar al nosocomio.
La identificación formal de la víctima se concretó gracias a una particularidad física observada por sus tutores. Los abuelos maternos reconocieron la trágica noticia al enterarse por los medios televisivos de la malformación en la extremidad que poseía su nieta.
La imputada había solicitado pasar el día con la pequeña antes de cortar toda comunicación directa. Frente a las versiones contradictorias que brindó la sospechosa sobre la ubicación de la lactante, la familia alertó con celeridad a la policía local.
La joven permanece recluida en la cárcel condal con una millonaria fianza fijada por los fiscales. Toda la comunidad exige respuestas tras confirmarse el irreparable deceso de la niña que conmovió al país.
