El costo de vida en territorio porteño mostró un nuevo salto que sitúa la suba acumulada del año en casi el 9%. Los ajustes en las cuotas escolares, el valor de los combustibles y el aumento en el transporte público fueron los principales motores del índice mensual.
La inflación en la Ciudad de Buenos Aires recuperó velocidad durante el tercer mes de 2026, alcanzando una variación del 3% según los datos oficiales del instituto estadístico local. Esta cifra refleja una aceleración respecto a los meses previos y deja un arrastre interanual del 32,1%, marcando un escenario complejo para el inicio del segundo trimestre. El reporte detalla que el incremento estuvo fuertemente traccionado por rubros de carácter estacional y regulado, lo que genera una presión adicional sobre los ingresos de los hogares que residen en el distrito capitalino.
El sector de transporte fue el que registró el mayor ajuste con una suba del 6,0%, impactando de lleno en la economía diaria de los usuarios. Este salto se debió principalmente a la actualización tarifaria de los colectivos y a la escalada en el precio de los combustibles, influenciada por la inestabilidad energética global derivada del conflicto bélico en Irán. En las estaciones de servicio porteñas, el litro de gasoil premium superó la barrera de los $2.090, mientras que la nafta de mayor octanaje promedió los $2.037, consolidando un piso de costos logísticos más alto para toda la cadena productiva.
Por su parte, el rubro de vivienda y servicios básicos también aportó una presión significativa al índice general con un aumento del 3,2%. En este segmento, las alzas en los alquileres, las expensas y las facturas de agua y luz representaron los mayores desembolsos para los vecinos. Asimismo, la educación privada registró un pico del 8,6% debido al inicio del ciclo lectivo y la actualización de las cuotas en los colegios, siendo uno de los apartados que más incidió en la medición final del mes de marzo.
En cuanto al consumo masivo, los alimentos subieron un 2,6%, con comportamientos dispares entre sus componentes. Mientras que las carnes lideraron las subas con un alza superior al 6%, la caída estacional en los precios de frutas y verduras compensó parcialmente el impacto, evitando que el rubro alimenticio mostrara un incremento mayor. Con estos números sobre la mesa, el mercado aguarda con expectativa el dato nacional que el Indec difundirá en los próximos días, el cual suele estar alineado con la tendencia observada en la capital argentina.
Este panorama de precios ascendentes subraya la fragilidad de la estabilidad económica en la Ciudad, donde los gastos fijos y los servicios regulados continúan ganando terreno sobre la capacidad de ahorro de la población. La persistencia de aumentos en salud y educación sugiere que la inflación núcleo permanece activa, desafiando las proyecciones de desaceleración para la primera mitad del año.
