La industria manufacturera argentina atraviesa un punto de inflexión crítico. Según los últimos datos del INDEC, el nivel de utilización de la capacidad instalada (UCI) se ubicó en febrero en un 54,6%, consolidando el peor arranque de año desde la salida de la Convertibilidad en 2002. Esta cifra, que representa una caída de cuatro puntos respecto al mismo período de 2025, evidencia que casi la mitad de la infraestructura industrial del país permanece ociosa.
Para comprender la magnitud de este retroceso, es necesario observar la industria metalmecánica y el sector automotriz, que funcionan como los termómetros reales de la inversión y el consumo de bienes durables. La metalmecánica operó a apenas un 33,9%, traccionada a la baja por el freno en la maquinaria agrícola —vínculo directo con la postergación de inversiones en el sector agroexportador— y la crisis de la línea blanca. Por su parte, las terminales automotrices registraron un desplome de 16 puntos porcentuales interanuales, un reflejo directo del encarecimiento del crédito y el deterioro del salario real.
Este escenario responde a una pinza macroeconómica: por un lado, una demanda interna que no encuentra piso tras meses de ajuste en el poder adquisitivo; por el otro, una apertura comercial que presiona sobre los costos de producción locales frente a bienes importados. No se trata simplemente de un «bache» estacional, sino de una desarticulación de los eslabones metálicos básicos, donde la producción de acero cayó un 14%, afectando toda la cadena de valor aguas abajo.
A mediano plazo, el impacto estructural es preocupante. La persistencia de una capacidad ociosa cercana al 45% pone en riesgo la sostenibilidad del empleo formal en los cordones industriales de Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba. Sin un horizonte claro de recuperación de la demanda o medidas que equilibren la asimetría de costos internos, la industria corre el riesgo de pasar de una parálisis transitoria a un proceso de desinversión sostenida, donde la capacidad instalada que hoy no se usa, mañana deje de existir.
