La seguidilla de impactos afectó la circulación en las principales autopistas y avenidas del territorio porteño. Los médicos del servicio de emergencias metropolitano debieron desplegar un amplio operativo logístico para derivar de forma inmediata a los damnificados.
Las pericias policiales se extendieron por varias horas obstaculizando el normal desplazamiento de los peatones en los centros comerciales. Los agentes del control de tránsito coordinaron los desvíos preventivos para agilizar las tareas de remoción de las carrocerías destruidas.
La destrucción de la fachada vidriada de un comercio céntrico se convirtió en el evento más impactante de la jornada tras el fuerte choque entre dos vehículos particulares. Los profesionales de los hospitales públicos locales brindaron curaciones urgentes a peatones y conductores que sufrieron politraumatismos severos en las extremidades debido a las violentas proyecciones de materiales.
Las autopistas de acceso rápido registraron caóticas detenciones masivas debido a reiterados choques en cadena protagonizados por numerosos motovehículos y unidades del transporte de pasajeros urbano. Los peritos de la comisaría comunal iniciaron las investigaciones de rigor para determinar las fallas mecánicas o imprudencias que desencadenaron los incidentes consecutivos.
Las autoridades de seguridad vial reiteraron los pedidos de máxima precaución al conducir durante los horarios pico de los días laborables. Los usuarios de las arterias porteñas manifestaron su malestar por las constantes demoras en los ingresos principales.
