El episodio ocurrió a plena luz del día cuando un repartidor de moneda extranjera fue interceptado por cuatro delincuentes en motos. La víctima repelió el ataque con su arma reglamentaria y dejó a uno de los asaltantes herido de gravedad.
Un intento de robo con tintes cinematográficos sacudió la tranquilidad del barrio porteño de Núñez el pasado miércoles 1 de abril. Un hombre de 53 años, antiguo integrante de la Policía de la Ciudad que se desempeñaba trasladando valores, fue emboscado en la calle Vedia al 2100 por una banda de «motochorros». Tras un breve enfrentamiento armado, el repartidor logró neutralizar a uno de sus atacantes, mientras que el resto de los implicados emprendió una veloz fuga que mantiene en alerta a las fuerzas de seguridad.
La investigación preliminar sugiere que los delincuentes habrían ejecutado una sofisticada maniobra de inteligencia previa, posiblemente mediante el hackeo de un dispositivo móvil, para citar a la víctima en una dirección específica bajo el pretexto de un intercambio comercial. Al arribar al lugar en su motocicleta cerca de las 14:30, el ex efectivo fue abordado por cuatro sujetos que se desplazaban en dos rodados. La situación escaló rápidamente cuando uno de los malvivientes esgrimió una pistola para exigirle el paquete de dinero que transportaba.
Ante la amenaza inminente, el hombre logró ganar distancia y extraer su revólver Taurus Tracker calibre .357. En medio de un forcejeo, efectuó una detonación que impactó directamente en la zona de la ingle de uno de los asaltantes, un joven de 28 años. El herido quedó tendido sobre la vereda con una hemorragia severa, mientras sus tres compañeros escapaban del sitio abandonándolo a su suerte. Efectivos policiales que acudieron al llamado de los vecinos constataron la gravedad de la lesión del detenido y el despliegue de un operativo cerrojo en las inmediaciones para dar con los prófugos.
La causa quedó bajo estudio judicial para determinar el alcance del hackeo telefónico utilizado en el señuelo, mientras el delincuente herido permanece internado bajo custodia y se analizan las cámaras de seguridad de la zona para identificar las patentes de las motos fugitivas.
