El principal gremio de la enseñanza concreta una medida de fuerza en todo el territorio argentino tras la falta de acuerdos salariales. Las autoridades del Ministerio nacional enviaron inspectores a los establecimientos para certificar la presencia del personal en las aulas.
La protesta coincide con la reanudación de las actividades pedagógicas luego del receso de invierno en varios distritos del país. En este escenario las agrupaciones marcharon por las avenidas porteñas exigiendo la apertura de discusiones paritarias y la restitución de partidas presupuestarias para la educación.
Durante las movilizaciones los manifestantes expresaron su rechazo a las normativas que declaran a la enseñanza como servicio esencial. Asimismo, las carteras de trabajo desplegaron relevamientos en las provincias para verificar si las organizaciones sindicales cumplen con los porcentajes de cobertura fijados por la legislación.
Por su parte, los funcionarios advirtieron que la detección de irregularidades derivará en la apertura de expedientes administrativos sancionatorios. De esta forma el Gobierno busca garantizar la atención mínima del alumnado mientras los gremios denuncian un deterioro paulatino de los ingresos en el sector.
La tensión entre las partes promete escalar si no se reanudan los canales formales de negociación institucional. Las auditorías oficiales continuarán procesando datos durante toda la jornada para evaluar los pasos legales a seguir.
