El mapa financiero argentino refleja un deterioro acelerado en la capacidad de pago de las organizaciones comerciales durante los últimos meses. Múltiples analistas del sector económico destacaron que la cantidad de firmas con atrasos superiores a 90 días trepó de 16.212 a 37.482 establecimientos en apenas dos años.
La disparidad de este fenómeno afecta de manera desproporcionada a las pequeñas estructuras productivas. Diversos expertos del área crediticia señalaron que en los préstamos inferiores a $5 millones la irregularidad alcanza un 9,3%, mientras que en los compromisos otorgados por encima de los $3800 millones la morosidad apenas llega al 1,8%.
Las actividades vinculadas a la construcción con un 7,7% y el comercio con un 6,5% encabezan los registros con mayores niveles de incumplimiento. Varios operadores del plano corporativo remarcaron que el endurecimiento de los requisitos bancarios y la acumulación de obligaciones fiscales afectaron de forma directa el flujo operativo diario.
El reciente incremento general del stock de créditos colocó el endeudamiento de las firmas en torno al 9,8% del PBI nacional. Múltiples agentes del fuero regulador confirmaron que la ampliación del acceso a financiamiento en moneda extranjera reabrió las alertas por eventuales descalces de balance.
El escenario exige monitorear minuciosamente la evolución del crédito para sostener la estabilidad de las cadenas comerciales. Distintos referentes del plano empresarial sostienen que la recuperación del consumo interno resultará clave para evitar un aumento sostenido del deterioro financiero.
