La propuesta financiera del Ejecutivo plantea un escenario expansivo para el próximo ciclo económico pese a la cautela de los consultores. El texto anticipa un crecimiento del 4% en el PBI mediante el impulso de rubros exportadores y el equilibrio en las cuentas públicas.
La pauta contempla un incremento de la actividad general fijado en cuatro puntos porcentuales para el periodo venidero. Esta meta supera el 2% estimado para este año y enfrenta presiones en la divisa ante el freno en el comercio minorista, la industria y la construcción.
El esquema inflacionario se proyecta cercano al 18% anual con un promedio mensual de 1,4%, apoyado en microdevaluaciones. El modelo busca limitar el dólar hacia los $1.847 a fin de año con un ajuste del 15% para evitar desequilibrios antes de las elecciones.
La consolidación del superávit financiero del 0,2% y un resultado primario del 1,5% del PBI erigen la columna central. Las autoridades pretenden sostener 3 años consecutivos de expansión productiva, manteniendo el rigor en los gastos de la administración pública y en las variables macroeconómicas.
