En el marco de un plan de modernización estatal, el organismo inició una masiva desvinculación de personal contratado que podría alcanzar a 240 trabajadores en los próximos meses. Especialistas señalan que la reducción de observadores en las estaciones terrestres compromete la precisión de los sistemas de alerta temprana y la recolección de datos climáticos esenciales.
La reestructuración del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) entró en una fase crítica con la notificación formal de bajas que afecta principalmente a empleados bajo la modalidad de contratos temporarios. Esta medida, impulsada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, busca reducir la planta civil en un porcentaje cercano al 30%. Según fuentes internas, el recorte fue ejecutado de manera proporcional entre las distintas áreas técnicas, dejando al organismo con una dotación muy por debajo de los niveles óptimos establecidos en auditorías previas.
La preocupación central de la comunidad científica radica en la desarticulación de las redes de observación manual, fundamentales en un país donde la automatización tecnológica aún es incipiente. Los observadores meteorológicos son los encargados de registrar hora tras hora las variables que alimentan los modelos predictivos para la agricultura, la aeronavegación y la seguridad civil. Al reducirse el personal en las 125 estaciones distribuidas en todo el territorio, la capacidad de anticipar fenómenos extremos —como tormentas severas o ráfagas de viento— se ve directamente degradada por la falta de insumos de información básica.
Desde el sector gremial y técnico denunciaron que los afectados, al no pertenecer a la planta permanente, no percibirán indemnizaciones, limitándose el pago únicamente a haberes proporcionales y vacaciones no gozadas. Asimismo, trascendió que existe una lista adicional de trabajadores en edad cercana a la jubilación que serían desvinculados paulatinamente durante el transcurso del año, lo que acentúa el clima de incertidumbre en una institución que ya había perdido más de 200 integrantes desde el inicio de la actual gestión.
Expertos en climatología comparan la situación con la pérdida de resolución en una pantalla: a menor cantidad de datos recolectados en el terreno, más impreciso y «pixelado» resulta el pronóstico final. Si bien las autoridades aseguran que se busca una optimización administrativa, el desmantelamiento de equipos técnicos capacitados plantea un riesgo operativo a corto plazo, especialmente en áreas críticas donde la tecnología aún no puede reemplazar el criterio y la medición humana constante.
