La policía brasileña detuvo a un peligroso sujeto de 33 años en el estado de Paraíba. El acusado intentó eludir el cerrojo policial mediante un insólito disfraz femenino mientras llevaba a una niña en brazos al momento del procedimiento.
Las autoridades relacionaban formalmente al sospechoso con al menos 16 ejecuciones ocurridas durante los últimos tres meses. Sin embargo, durante el interrogatorio oficial declaró haber iniciado sus ataques a los 13 años y haberse cobrado decenas de víctimas fatales.
La cinematográfica detención se concretó en el municipio de Mulungu tras un intenso despliegue de rastreo que duró dos días. Los investigadores lograron identificar al prófugo gracias a un tatuaje visible que delató su identidad pese a las prendas femeninas.
Junto al principal acusado cayeron otros dos hombres señalados por integrar una peligrosa organización delictiva con conexiones en Río de Janeiro. El jefe policial remarcó la urgencia institucional de cotejar las declaraciones con las evidencias técnicas halladas en los escenarios de los crímenes.
El imputado fue alojado en un penal de máxima seguridad en João Pessoa mientras avanzan las pericias psicológicas de rigor. La justicia evalúa las pruebas recabadas para determinar el alcance real de la masiva confesión y llevar tranquilidad a las comunidades afectadas.
