El exjefe de Gabinete analizó el impacto del escándalo judicial que salpica a su sucesor y reconoció que el episodio afectó la imagen del Gobierno. Si bien destacó el respaldo de la mesa chica libertaria, cuestionó la actitud del vocero ante las consultas públicas y advirtió que su futuro depende de las respuestas que brinde ante la Justicia.
Guillermo Francos rompió el silencio para evaluar el complejo escenario político que atraviesa el entorno de Javier Milei. En declaraciones televisivas, el exfuncionario admitió que la situación procesal de Manuel Adorni representó un impacto negativo para la administración central. Según su visión, el actual jefe de ministros no logró transmitir con claridad su postura, lo que generó un rechazo visible en la opinión pública.
El exjefe de Gabinete remarcó que el Gobierno se encuentra bajo una lupa constante, donde cualquier fisura comunicativa es amplificada por el ecosistema digital. Para Francos, Adorni adoptó una postura que no fue bien recibida por la sociedad, profundizando el desgaste de la gestión oficial en medio de lo que calificó como un clima de hostilidad informativa y redes sociales.
A pesar de las críticas internas, el dirigente subrayó que el vocero mantiene el apoyo estratégico del Presidente y de Karina Milei. El respaldo de la Secretaria General de la Presidencia sugiere que el núcleo duro del Ejecutivo posee datos que aún no han trascendido. No obstante, Francos fue claro al señalar que la permanencia de Adorni en Balcarce 50 está supeditada exclusivamente al avance de los expedientes en los tribunales.
De cara al corto plazo, el análisis de Francos pone la pelota en el campo del Poder Judicial. El exministro concluyó que la resolución de este conflicto llegará cuando se aclaren los requerimientos legales pendientes. Una vez superada esa instancia, quedará en manos de Javier Milei decidir si su colaborador más cercano continúa en el cargo o si el costo político obliga a un nuevo recambio en el Gabinete.
