Un feroz aluvión de barro arrasó vecindarios enteros provocando destrozos masivos, cortes de rutas y la interrupción del suministro eléctrico. Múltiples agentes de la emergencia nacional confirmaron la pérdida de vidas y el despliegue de ayuda humanitaria urgente.
Las precipitaciones históricas generaron el desborde de quebradas que sepultaron viviendas y arrastraron vehículos hasta la costa. Diversos servicios de rescate trabajaron en la evacuación de cientos de familias hacia albergues provisorios acondicionados por las autoridades locales.
Las máximas autoridades gubernamentales viajaron a la zona afectada para coordinar la entrega de insumos y recursos operativos. Varios equipos de la administración central evaluaron el estado del suelo mientras se mantienen bloqueadas las principales carreteras del norte trasandino.
El fenómeno climático dejó además miles de usuarios sin energía y la suspensión indefinida de las actividades escolares en las provincias linderas. Múltiples operadores de la infraestructura continúan removiendo escombros para restablecer la conectividad y garantizar el abastecimiento a las poblaciones aisladas.
