La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) atraviesa un momento crítico tras la confirmación de la baja de 61 contratos laborales al 30 de junio, decisión que desencadenó una jornada de protestas y una fuerte controversia pública. Mientras el Ejecutivo sostiene que las desvinculaciones corresponden a personal administrativo, los gremios denuncian el despido de casi un centenar de trabajadores, incluyendo perfiles técnicos y especializados con alta antigüedad.
El organismo, fundado en 1950 y pilar del desarrollo tecnológico y soberano de Argentina, se encuentra bajo un proceso de ajuste presupuestario sin precedentes. Según datos recientes, el presupuesto asignado para 2026 registra una caída del 58% en términos reales respecto a los niveles de 2023.
Disputa por el alcance de los despidos
La dirección de la CNEA, encabezada por Martín Porro, justificó las medidas argumentando que el 70% de los contratos afectados pertenecían a asistentes administrativos sin formación técnica o universitaria, en el marco de un programa de revisión de estructuras de la administración pública.
No obstante, desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y otras fuentes gremiales, se alertó que entre los desvinculados figuran profesionales e investigadores clave para proyectos estratégicos, como el mantenimiento de equipos de alta complejidad (microscopía electrónica) y la custodia de componentes del reactor modular CAREM. Según el sindicato, la pérdida de personal especializado asciende a cerca de 100 trabajadores, sumándose a una reducción global de casi 400 puestos en el organismo durante la actual administración.
Un organismo bajo presión financiera
El deterioro presupuestario de la CNEA alcanza a la mayoría de sus programas operativos. Con excepción del Plan Nacional de Medicina Nuclear —que registró un incremento real del 136%—, las áreas de investigación y desarrollo nuclear han sufrido recortes profundos:
- Seguridad Nuclear: reducción del 78,9%.
- Aplicaciones de tecnología nuclear: baja del 60%.
- Investigaciones no nucleares: recorte del 57,2%.
- Desarrollos y suministros nucleares: caída del 44,6%.
Estos números reflejan una caída cercana al 48% en los gastos destinados a personal, consolidando un escenario donde la capacidad operativa del organismo se ve seriamente comprometida. A nivel político, la situación ha derivado en pedidos de interpelación en el Congreso de la Nación, donde legisladores de la oposición exigen explicaciones sobre el impacto de estos recortes en la soberanía tecnológica del país y el futuro de proyectos como el RA-10 y el CAREM.
