Un potente movimiento telúrico azotó la prefectura de Kumamoto provocando severos destrozos materiales, cortes masivos de energía eléctrica y evacuaciones de emergencia. El despliegue de los rescatistas busca encontrar sobrevivientes entre los escombros de las edificaciones derrumbadas tras las réplicas destructivas.
La catástrofe dejó además miles de hogares sin suministro eléctrico y cuantiosos daños en puentes, carreteras e infraestructuras históricas de la isla. Las autoridades del gobierno central enviaron miles de efectivos policiales y bomberos para acelerar las tareas de asistencia antes de las altas temperaturas.
Los equipos de rescate focalizan los rastrillajes sobre un centro comercial colapsado tras registrarse una fuerte explosión en sus instalaciones. Por su parte los peritos investigan el derrumbe de una chimenea industrial en Yatsushiro, mientras los centros de refugio alojan a miles de evacuados.
La mandataria japonesa advirtió que la búsqueda representa una carrera contra el tiempo en medio del extremo calor reinante. De esta forma las fuerzas de seguridad mantienen operativos permanentes en las áreas afectadas para brindar asistencia médica inmediata a los damnificados por el desastre natural.
El país asiático enfrenta nuevamente las consecuencias devastadoras de la actividad sísmica sobre sus principales centros poblados. La reconstrucción de las zonas dañadas requerirá una fuerte inversión estatal para recuperar los servicios básicos y las vías de transporte destruidas.
