Un relevamiento comercial evidenció una retracción en la presencia de puestos informales desplegados en territorio porteño. Esta fuerte contracción del comercio informal refleja menores indicadores respecto al mismo periodo del ciclo pasado, aunque las mediciones mensuales detectaron pequeños repuntes concentrados en determinados sectores urbanos.
Los espacios ferroviarios e intersecciones céntricas agruparon la mayor cantidad de instalaciones no autorizadas en la ciudad. Durante los últimos monitoreos sobre la capital las autoridades detectaron concentraciones puntuales donde la oferta gastronómica y de comestibles representó la principal actividad desarrollada por los puesteros.
Asimismo, las arterias peatonales del casco histórico mostraron una alta densidad de comerciantes ambulantes dedicados a la venta de manualidades. De esta forma, los principales corredores del microcentro continuaron albergando estructuras temporales a pesar de las inspecciones habituales destinadas a liberar el tránsito de los peatones.
El informe final detalló que la comercialización no regulada de insumos del hogar y accesorios mantuvo presencia residual en las estaciones. Los representantes del sector mercantil solicitaron mantener los controles vigentes para evitar el avance de la competencia desleal en los paseos comerciales tradicionales.
