El índice de mora en los préstamos familiares registró una meseta reciente mientras las entidades bancarias activaron planes de refinanciación. El mercado financiero proyecta un proceso complejo para que el financiamiento privado vuelva a operar como un motor económico dinámico.
Estudios de consultoras privadas confirmaron que la irregularidad crediticia de los hogares alcanzó un registro del 12,9%. La falta de variación sustancial en el monto adeudado responde principalmente a una retracción en el volumen general del financiamiento disponible.
Las reestructuraciones de deuda representaron un máximo histórico del 3,7% sobre el total de asistencias otorgadas a familias. Los clientes con atrasos prolongados deben abonar cuotas consecutivas para ascender de categoría, demandando varios meses para sanear su historial en el sistema.
La mayor preocupación radica en la elevada proporción de incobrables, alcanzando a más de tres millones ochocientos mil usuarios en Situación 5. Las entidades debieron dar de baja balances millonarios, acentuando la cautela a la hora de aprobar nuevas líneas crediticias.
Pese a los límites actuales, las instituciones financieras confían en que la gestión prudente del riesgo permita recomponer la capacidad de pago. La normalización paulatina de las carteras resulta indispensable para impulsar nuevamente la liquidez en la economía local.
