El Banco Central confirmó un fuerte deterioro en la capacidad de pago. La irregularidad en créditos personales llegó al 14,2% y el colapso golpea con crudeza a los jóvenes menores de 24 años, donde la mora alcanza al 40%. Salarios en baja, suba de tarifas y desempleo, las causas del estrés financiero que ya afecta a 6,3 millones de argentinos.
El impacto de la recesión y el encarecimiento del costo de vida terminaron por quebrar la cadena de pagos de las economías domésticas. A través de su último Informe sobre Bancos correspondiente a marzo de 2026, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) confirmó que el ratio de irregularidad en los créditos otorgados a las familias trepó al 11,5%. Se trata de la cifra más alta registrada desde 2004, exponiendo un salto dramático si se tiene en cuenta que en octubre de 2024 el indicador se ubicaba en un marginal 2,5%. El fenómeno, que ya mantiene atrapados a 6,3 millones de argentinos, se ensaña especialmente con el financiamiento al consumo masivo, como los préstamos personales y los saldos de tarjetas de crédito.
La crisis de cobrabilidad muestra su cara más compleja en las líneas de créditos personales, donde la morosidad ascendió al 14,2%. Esta dificultad estructural para cancelar cuotas explica por qué los bancos mantienen tasas de interés reales fuertemente positivas, promediando un 67% nominal anual frente a una inflación proyectada del 30% para el bimensual. En paralelo, el endeudamiento con plásticos escaló a una mora del 11,7%. En contraste, los sectores que cuentan con garantías reales —como los créditos prendarios (6,9%) e hipotecarios (1,4%)— asoman con indicadores más contenidos, aunque también registran una tendencia de deterioro respecto al cierre del año pasado.
Un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia (Bapro) analizó la trastienda macroeconómica de las cifras oficiales y descartó las versiones oficiales que atribuían el fenómeno a una supuesta «falta de educación financiera» de los usuarios. Según el Bapro, el salto en la irregularidad de las carteras responde de forma directa a la combinación de tres factores del programa económico: la caída sistemática del salario real en 11 de los últimos 15 meses, el aumento de los costos fijos (con una merma del 13,2% en el ingreso disponible por la quita de subsidios tarifarios) y las dificultades para refinanciar deudas ante la disparada de tasas que se produjo tras el desarme de las Letras de Fiscalización Liquidez (Lefis) en el segundo semestre de 2025.
Radiografía de la irregularidad crediticia (Marzo 2026)
| Sector / Línea de Crédito | Ratio de Mora | Factor Macroeconómico Asociado |
| Jóvenes (Hasta 24 años) | 40,0% | El desempleo en 2025 subió 3,7 p.p. en varones y 3 p.p. en mujeres. |
| Créditos Personales | 14,2% | Caída del ingreso disponible y tasas de refinanciación al 67% nominal. |
| Tarjetas de Crédito | 11,7% | Financiamiento de consumos corrientes que ex-post no se pudieron pagar. |
| Créditos Prendarios | 6,9% | Deterioro paulatino pero amortiguado por la garantía del vehículo. |
| Financiamiento Corporativo | 3,1% | Indicador promedio bajo, impulsado por la Construcción (5,9%) y Comercio (4,6%). |
Impacto geográfico: El informe detalla que la mora avanzó con mayor velocidad en los distritos periféricos que sufrieron las mayores pérdidas de puestos de trabajo registrado en los últimos dos años, encabezando la lista las provincias de Santa Cruz, Tierra del Fuego y Formosa.
El embudo etario del desempleo
El dato más dramático del relevamiento se enfoca en la juventud: el 40% de los menores de 25 años que tomaron un financiamiento bancario se encuentra hoy en situación de default técnico. Este estrangulamiento financiero corre en paralelo con las métricas del INDEC, que reflejan que la destrucción del empleo se concentró quirúrgicamente en este rango etario: mientras el desempleo general para mayores de 25 años apenas subió 0,5 puntos porcentuales, la desocupación juvenil se disparó casi 4 puntos en el último año.
A pesar de la contundencia de los datos consolidados en este mayo de 2026, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, intentó llevar calma al mercado financiero asegurando que los balances preliminares de las últimas semanas ya muestran tenues signos de estabilización en los niveles de mora. Sin embargo, el funcionario clausuró de forma taxativa cualquier hipótesis de asistencia técnica o rescate para los deudores individuales: «No vamos a usar recursos del Estado para solucionar problemas particulares», sentenció. Sin un auxilio oficial a la vista y con las paritarias corriendo detrás de las tarifas de servicios públicos, el desendeudamiento de más de seis millones de usuarios finales se perfila como un proceso lento y contractivo para el consumo interno.
