El gabinete del mandatario Abelardo De La Espriella salió al cruce de las severas críticas opositoras que denunciaban discriminación ideológica en la asistencia internacional. A través de las máximas autoridades diplomáticas el gobierno neogranadino ratificó que la selección de apoyo obedece a criterios estrictamente técnicos sobre los equipos de rescate.
Numerosas naciones del continente y del resto del mundo aguardan todavía una respuesta formal para movilizar insumos esenciales hacia la zona afectada. En los informes de la cancillería se precisó que únicamente se autorizó el despliegue inmediato de brigadas especializadas procedentes de Estados Unidos, Ecuador, El Salvador e Israel.
El sismo destruyó múltiples comunidades en la franja pacífica y la zona cafetera dejando un saldo preliminar devastador. Mientras las unidades de búsqueda locales aceleran las tareas entre los escombros, algunos grupos de socorristas independientes ingresaron al territorio de forma autónoma para colaborar en el auxilio de sobrevivientes.
Las autoridades de gestión del riesgo argumentaron que los países convocados acreditan certificaciones operativas requeridas para la magnitud del desastre. Diversos voceros de la oposición sostienen que la demora gubernamental para aceptar cargamentos humanitarios perjudica de manera directa a miles de damnificados por la catástrofe.
