Con el predio clausurado y deudas acumuladas, la firma administradora dejó a 66 animales bajo tutela judicial. Advierten por la complejidad de los traslados.
El histórico acuario ubicado junto al Faro de la ciudad enfrenta sus horas más oscuras luego de que se decretara la quiebra de Plunimar. La resolución judicial pone en el centro de la escena el destino de más de sesenta animales que aún residen en las piletas y recintos del complejo, cuya operatividad se vio drásticamente reducida por incumplimientos salariales y falta de recursos.
La cronología del conflicto marca que el parque dejó de funcionar hace casi un año, cuando en marzo de 2025 no se logró un acuerdo para extender la permanencia en el terreno de la zona sur. A partir de allí, la firma controlada por capitales mexicanos inició un proceso de asfixia financiera que derivó en la quiebra formal hace pocas semanas. Esta situación legal paraliza cualquier intento de reubicación inmediata de la fauna, ya que el magistrado a cargo debe avalar cada movimiento.
El inventario de especies bajo vigilancia incluye mayoritariamente pingüinos magallánicos, aunque también se registran ejemplares de pingüino rey y saltarrocas, además de cuatro lobos marinos. Especialistas en derecho ambiental señalan que el proceso de traslado será sumamente riguroso para asegurar que las nuevas locaciones cumplan con los estándares internacionales, en medio de un contexto donde la empresa ya no cuenta con el flujo de caja necesario para sostener la estructura de cuidado.
El destino de los animales del ex Aquarium queda ahora supeditado a los tiempos de la Justicia Comercial, en un caso que mezcla deudas empresariales con una sensible problemática de conservación ecológica.
