Un relevamiento privado determinó que una familia tipo necesitó casi 3 millones de pesos en marzo para costear servicios, vivienda y educación. El incremento en este rubro específico duplicó el índice de inflación general acumulado desde noviembre.
La presión sobre los presupuestos de los hogares de ingresos medios en el área metropolitana se intensificó notablemente durante el período estival. De acuerdo con un análisis de la consultora Focus Market, la canasta de servicios básicos para un grupo familiar compuesto por cuatro integrantes alcanzó los $2.980.339 el mes pasado. Esta cifra representa un salto del 22,25% respecto a los valores de noviembre de 2025, evidenciando un desfasaje significativo frente a la evolución del nivel general de precios.
El informe subraya que, mientras la inflación minorista se mantuvo en niveles estables aunque elevados, los ítems vinculados a tarifas y servicios privados experimentaron ajustes que triplicaron el promedio de otros productos. Esta dinámica responde, según los especialistas, a un proceso de readecuación de valores que presentaban retrasos considerables. Damián Di Pace, referente de la consultora, explicó que el escenario actual se define por una corrección tarifaria que busca equilibrar las cuentas sin generar desbordes, aunque su impacto en el bolsillo cotidiano sea directo y profundo.
El rubro habitacional se posiciona como el gasto más determinante en la estructura de costos de la clase media porteña y bonaerense. Para un departamento de tres ambientes en el Gran Buenos Aires, el canon locativo promedio se ubicó en los $827.599 durante marzo, partiendo de una base de $760.860 registrada apenas cuatro meses atrás. A este valor se le suman las expensas y los servicios de red, que continúan en una senda de actualización gradual, conformando un piso de gastos fijos cada vez más difícil de afrontar para los asalariados.
Con un presupuesto que roza los tres millones de pesos mensuales para cubrir necesidades básicas de techo, salud y educación, el sector medio enfrenta el desafío de reorganizar sus consumos frente a una canasta de servicios que no detiene su marcha alcista.
