En un masivo operativo policial, la Justicia civil ejecutó la orden de lanzamiento del predio tras una denuncia por falta de pago de alquileres. El histórico dueño del complejo, Daniel Bellini, acusó irregularidades en el proceso y vinculó la medida a un millonario interés inmobiliario para demoler la discoteca.
La mañana de este martes 7 de abril marcó un punto de inflexión para la nocturnidad bonaerense con el desalojo compulsivo de Pinar de Rocha, el icónico centro de entretenimientos de Morón. Bajo las directivas del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil Nº40, efectivos de la Policía Bonaerense y el Grupo de Apoyo Departamental (GAD) custodiaron el perímetro del establecimiento para garantizar la toma de posesión del inmueble. El procedimiento, que obligó al retiro inmediato del personal y clientes que se encontraban en el recinto, responde a un litigio por deudas de arrendamiento que se arrastra desde el periodo de restricciones por la pandemia, dejando el futuro de la parcela en una profunda incertidumbre legal y comercial.
La magistrada María Victoria Aloé ratificó que la medida se fundamenta en el incumplimiento contractual de los cánones locativos. Por su parte, Daniel Bellini, quien timoneó el destino del boliche durante más de cinco décadas, manifestó su rechazo absoluto al operativo. El empresario argumentó que el conflicto financiero se originó durante los dos años de inactividad forzosa por el COVID-19, periodo en el que resultó imposible sostener los costos operativos. Además, denunció que la actual administración del terreno se habría negado sistemáticamente a percibir los pagos recientes con el fin de forzar la rescisión del vínculo y recuperar la tierra.
Según la visión de la parte locataria, detrás del desalojo subyace un ambicioso proyecto edilicio que buscaría aprovechar la ubicación estratégica del predio. Bellini sostuvo que la propiedad fue tasada en una cifra cercana a los 10 millones de dólares, un monto que calificó de exorbitante y alejado de los valores de mercado. El histórico referente del Oeste insistió en que gran parte de la infraestructura existente fue edificada bajo su gestión y que aún restan instancias de apelación por resolverse, lo que convierte a la ejecución de este martes en un acto «improcedente» desde su perspectiva jurídica.
Con las persianas bajas y una fuerte custodia en sus accesos, Pinar de Rocha deja de operar tras 53 años de vigencia ininterrumpida. La resolución del caso queda supeditada a las próximas presentaciones que realice la defensa de Bellini, en un contexto donde el valor del suelo parece haberle ganado la pulseada a la tradición cultural de la noche bonaerense.
