Fuerzas paramilitares de la Guardia Revolucionaria capturaron dos embarcaciones comerciales que navegaban bajo protección de la aviación norteamericana. Las autoridades militares de Teherán sostienen que las naves desobedecieron las pautas de navegación impuestas en el paso marítimo internacional.
El operativo provocó que otras cuatro naves petroleras modificaran de inmediato su rumbo para evitar quedar retenidas en la zona de conflicto. La fuerte disputa por la vía fluvial estratégica agravó la crisis geopolítica e impulsó represalias armadas coordinadas contra instalaciones enemigas.
En ese marco, las fuerzas persas atribuyeron a sus unidades el lanzamiento de aeronaves no tripuladas hacia bases militares norteamericanas en suelo kuwaití. Por su parte los comandantes iraníes aseguraron que las instalaciones atacadas albergaban cazas y radares destinados a misiones de vigilancia operativa en la región.
Asimismo, la ofensiva respondió a un reciente bombardeo sobre zonas insulares que provocó daños materiales en la infraestructura civil costera. De esta forma las hostilidades internacionales amenazan con restringir de manera severa el abastecimiento mundial de hidrocarburos durante las próximas semanas.
El cruce de acusaciones sobre vulneraciones a la soberanía mantiene en máxima alerta a la diplomacia internacional. Las potencias del Golfo Pérsico monitorean el curso de los acontecimientos ante el inminente riesgo de un colapso en la navegación privada.
