Tras la incorporación de sumas no remunerativas al sueldo básico, los conductores del AMBA y del interior alcanzan un nuevo piso salarial. El acuerdo vigente entre la UTA y las cámaras empresarias establece una instancia de revisión para el mes de mayo en función del índice inflacionario.
El esquema de remuneraciones para el sector del transporte automotor de pasajeros experimentó este mes de abril una actualización clave que impacta en los bolsillos de los trabajadores de corta y media distancia en todo el territorio nacional. Según los registros de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), la entrada en vigencia del último tramo del acuerdo paritario permite que un chofer de la región metropolitana alcance un ingreso total conformado de $2.001.278,25. Esta cifra es el resultado de la integración de asignaciones pendientes al salario básico, una estrategia diseñada para mitigar la pérdida de poder adquisitivo frente al incremento sostenido de los precios, mientras los usuarios enfrentan un nuevo cuadro tarifario en las unidades.
El desglose del salario para el cuarto mes del año detalla un sueldo básico conformado de $1.545.278,25, al que se le adicionan $456.000 en concepto de viáticos mensuales y un pago por antigüedad de $23.179,17 por cada año de servicio. Para los conductores que operan en el interior del país, el convenio ratifica un piso salarial idéntico, proporcional a las horas efectivamente trabajadas, y establece el viático por jornada laboral en $19.000. Ambas partes —gremio y patronal— ya fijaron en el calendario una mesa de diálogo para mayo de 2026, con el objetivo de evaluar el desfasaje de los costos operativos y la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En paralelo a la recomposición de los haberes, la estructura de costos para el pasajero también muestra variaciones significativas en abril. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el viaje mínimo con tarjeta SUBE nominada se ubica en $715,24, escalando hasta los $917,24 para los recorridos más extensos. Por su parte, el Gran Buenos Aires presenta una escala más elevada, con un boleto inicial de $871,30 para trayectos cortos y un techo de $1.194,56 para traslados que superen los 27 kilómetros de distancia, consolidando un ajuste que busca equilibrar las finanzas del sistema tras la quita de subsidios nacionales.
La sostenibilidad del servicio público de pasajeros queda ahora supeditada a las próximas paritarias y a la capacidad del Estado para regular un sistema donde los incrementos en los pasajes y los ajustes salariales parecen correr una carrera constante contra la inflación.
