Los ministerios de seguridad estatal y del distrito metropolitano coordinaron un dispositivo conjunto de vigilancia en el área del Obelisco. Las disposiciones del comando unificado pretenden evitar desmanes en caso de registrarse masivas concentraciones tras el silbatazo final.
El esquema diagramado contempla la afectación de casi ochocientos efectivos policiales destinados a patrullar las calles céntricas de la capital. Las tareas de los uniformados incluirán requisas minuciosas de pertenencias particulares y controles vehiculares en puntos neurálgicos circundantes.
Las áreas de tránsito dispondrán de un vallado perimetral que afectará tramos de Corrientes y Roque Sáenz Peña desde el atardecer. La instalación de paneles de protección alrededor del monumento central busca resguardar la infraestructura pública mientras los trabajadores de la zona regresan a sus hogares. El Centro de Monitoreo Urbano supervisará cada sector en tiempo real para alertar de forma inmediata ante cualquier comportamiento inusual o desborde peatonal en las adyacencias del local gastronómico de la tradicional esquina porteña.
Las empresas de transporte público de pasajeros coordinarán desvíos preventivos en los recorridos habituales de las líneas de colectivos de la zona. Las autoridades de la secretaría de movilidad sugieren planificar vías de circulación alternativas para evitar demoras innecesarias al cierre de la jornada laboral.
