Un informe comercial reveló que las operaciones comerciales sufrieron una merma del 3,8% interanual y una baja del 2,1% mensual. Esta preocupante desaceleración del mercado interno refleja la pérdida de dinamismo en la actividad tras disiparse el impacto inicial del sueldo anual complementario.
El agotamiento de los recursos extra y el incremento de las facturas de servicios públicos invernales afectaron la capacidad de gasto familiar. Durante esta marcada contracción del consumo la cautela de las familias provocó que casi la totalidad de los sectores analizados mostraran cifras negativas respecto al mismo período del ciclo previo.
Los rubros de indumentaria, bazar y alimentos encabezaron los descensos más severos dentro del relevamiento empresarial, mientras que solo construcción logró crecer. Asimismo, los comerciantes del sector minorista debieron apelar a promociones con billeteras virtuales para sostener un volumen mínimo de operaciones frente al margen crediticio agotado de los clientes.
Las perspectivas empresariales muestran un incremento en la cautela de los dueños de locales por la suba de costos logísticos e insumos. Las entidades del ámbito mercantil advierten que las ventas continúan concentrándose únicamente en productos indispensables de primera necesidad, postergando la adquisición de bienes durables.
