La conducción gremial de la actividad manufacturera ratificó medidas de fuerza en todas las plantas del país. La resolución de las delegaciones sindicales denunció un deliberado congelamiento de los haberes que afecta gravemente los ingresos operativos del sector.
El plenario de secretarios generales responsabilizó a la cámara patronal por frenar la discusión de las escalas de haberes. Los representantes de la fuerza laboral advirtieron que el freno paritario pone en riesgo la vigencia del convenio colectivo de trabajo que vence al finalizar el presente ejercicio.
Las mesas de diálogo con el empresariado fracasaron por la falta de propuestas razonables orientadas a recomponer el poder adquisitivo de los asalariados. Los voceros del gremio manufacturero rechazaron las ofertas de ajuste por considerarlas insuficientes ante la constante pérdida de ingresos de la familia trabajadora. Además, denunciaron un intento de flexibilización por parte de las patronales, señalando que las actuales políticas económicas promueven un proceso de desindustrialización similar al de etapas previas. Frente a este panorama, las asambleas fabriles coordinan un plan de lucha activo para exigir la reactivación urgente de las comisiones negociadoras.
Las filiales del interior prevén movilizaciones hacia las sedes administrativas de las empresas. El reclamo de la representación sindical exige respuestas inmediatas para preservar miles de puestos de trabajo en los talleres.
