Un relevamiento privado expuso la creciente exigencia laboral que atraviesan los trabajadores de mensajería para sostener la economía familiar. La mínima actualización tarifaria en el sector logró apenas desacelerar la pérdida del poder adquisitivo frente al constante avance inflacionario sobre la canasta básica.
La medición realizada por entidades dedicadas al análisis laboral indicó que la tarifa promedio por cada entrega roza los tres mil pesos. Dicha dinámica de ingresos reales demanda un número elevado de prestaciones mensuales para poder alcanzar los límites mínimos de subsistencia que establece el Indec nacional.
En el primer tramo del año, cubrir los gastos esenciales de un hogar tipo de cuatro integrantes requirió cuatrocientas cincuenta y tres entregas individuales. Por su parte los analistas advirtieron que para afrontar costos fijos como el alquiler de un departamento se necesitan al menos doscientos cincuenta viajes adicionales durante la jornada de trabajo.
La disparidad entre los aumentos concedidos por las aplicaciones acentúa el esfuerzo diario que deben realizar los repartidores urbanos. De esta forma las variaciones en el valor del Monotributo y el combustible limitan sensiblemente el margen de ganancia neta para la mayoría de los prestadores de servicios.
La evolución de este indicador reflejará el impacto directo que tiene el costo de vida sobre las modalidades de empleo flexible. La sostenibilidad del esquema operativo dependerá de ajustes continuos en las retribuciones para evitar un deterioro mayúsculo en los ingresos familiares.
